sábado, 19 de noviembre de 2011

COMPAÑÍA 4

• TRAMPA NÚMERO UNO: SOSPECHAR O SUPONER De hecho nosotros no somos las mismas personas a la mañana que al mediodía, vamos sintiendo distintas cosas que nos afectan durante el transcurso de la jornada. Vinimos a afectarnos de lo que nos rodea y a experimentar. Doy por seguro que conozco al otro, que sé lo que quiere, desde qué quiere para desayunar, hasta qué me va a contestar, aún sin haber preguntado, y que además debería saber lo mismo de mí. No es cierto. Amar o amarme significa reconocerme continuamente, y volver a amarme en todos los aspectos de mi ser. Ejemplo: “Yo sé que piensa esto… por eso hizo lo que hizo… o me dijo esto”. ERROR: “Si me gustó la vez anterior, seguro que ésta me va a gustar”. ERROR: “hace 5 años que soy su amiga. Si antes me gustaba estar con é l, ¿cómo puede no gustarme estar ahora? ERROR: “Tenemos una vida juntos, no puedo renunciar a lo que tenemos.” Amar es conocer y conocerme continuamente. Cuando este proceso se ve interrumpido por el pasado o por el futuro, ESTAMOS DEJANDO DE AMAR. Amar es amarlo/a en cada momento porque me amo en cada momento. Amarse significa respeto por lo que el otro siente, en absoluta libertad. Si el compromiso no está puesto primero dentro de uno, no es compromiso y nadie se merece otra cosa que mi amor como respuesta a su amor. La inocencia me permite descubrir y redescubrir al otro. La culpa y el resentimiento me quitan esta posibilidad, me limitan. La monotonía es un absurdo de este modo. Todos somos un universo para descubrir, y el otro es un universo donde me descubro. • TRAMPA NÚMERO DOS: SOSTENER O CONTROLAR Nuestro ego debe estar puesto en el lugar que corresponde, dentro nosotros. No puedo relacionarme pensando que si advertimos a alguien acerca de algo, debe actuar como nosotros dijimos que debía. ¿Quiénes somos en la vida del otro? Si nosotros mismos nos la pasamos repitiendo patrones. ¿Por qué sentimos a nuestro ego lastimarse cuando el otro no hace lo que le decimos o pedimos? Uds. dirán, pero le dijimos que terminaría mal. Si Uds. se ven comprometidos con la decisión del otro... ¿Cómo no se dieron cuenta? • TRAMPA NÚMERO TRES: SOCAVAR O HERIR Una vez le dije a alguien que ponerlo en duda era ponerme en duda. Lastimar a quien amo es lastimarme, no me hace mejor. “¿Cómo no se va a dar cuenta que me duele?”. Y si no le dicen lo que les molesta y les duele, ¡¿cómo se va a dar cuenta?! “Si le digo lo que me duele, no me va a querer más”. Si no les dicen lo que les duele o les molesta en libertad, ya no lo están queriendo, están queriendo una imagen del pasado que compartieron, no una del presente. Usar la culpa, el rechazo, el resentimiento una y otra vez, para que me diga que me ama, sin decirle al otro lo que siento, es no creerle que me ama, aunque me lo diga. Somos una y otra vez mentirosos con nosotros mismos. No puedo sentir amor por nadie más si no siento amor por mi mismo. Sólo puedo amarme, sintiendo amor, dejándome amar, siendo amable y sintiéndome amada/o, y todo eso depende pura y exclusivamente de mí. El otro no tiene nada que ver. A partir de mí todo es posible, y nada es para siempre, gracias a Dios... EL AMOR TE HACE LIBRE. Es una cuestión de control: “Si no tengo al otro controlado, puede dejar de amarme”. ¿No les parece tonto? Si tenemos que tener al otro controlado, ¿lo amamos? Siéntase libres, y dejen al otro en libertad. Si el otro no se siente en libertad de amarlos, ¿para qué lo quieren a vuestro lado? Uds. valen tanto como el otro y se merecen que el otro los valore. Si les es necesario controlar o sostener al otro para que se de cuenta de lo que vale para Uds., no pierdan el tiempo. Accionen, dénse cuenta, Uds. están poniendo atención y amándose a través del otro. Cuánto los pueden amar, si no se aman a sí mismos. ¿Se están amando Uds. a Uds. mismos?...

viernes, 18 de noviembre de 2011

COMPAÑÍA 3

CUARTO: • Estar presente en tu vida es tu primera responsabilidad. Si tienes hijos, ellos están adelante, pero no primero, porque si no estás presente y amándote, ¿quién está para amarlos? ¿Qué capacidad de amarlos tienes si no tienes la capacidad de amarte a ti mismo? De allí en adelante, no hay un orden. No hay una valuación del amor que das, porque el amor que das es igual al amor que recibes, que es igual al amor que pides, que es igual al amor por el que agradeces cada día de tu vida. Lo que hay que tener en cuenta, es ser humilde, ocupar el propio espacio. El defecto de la humildad es por vergüenza, el exceso es por miedo. Soy únicamente yo mismo, vuelvo a mi centro cuando soy humilde. Puedo perdonar cuando soy humilde. Soy paciente cuando soy humilde. Me siento mejor cuando soy humilde. Si soy humilde, es porque estoy presente. No me salí de mí para ocupar con mis opiniones respecto de cómo deberían ser las cosas, poniendo reglas estúpidas que ni siquiera puedo cumplir. Soy humilde, me amo, ocupo mi espacio y estoy atento con la mejor intención de asistir a la vida en vez de resistirla. Soy profundamente humilde, me acepto y dejo de poner resistencia a la abundancia del Padre. No interesa mucho si es el novio, la novia, el marido o la esposa, el tema es no irse de centro. El amor que siento es todo mío y me pertenece. Esa frase cobra real forma y significado en la práctica. No es posible que el otro complete nada de mí. No me realizo a través de otro. Me realizo a través mío. ¿Qué les estamos pidiendo a nuestras parejas hoy? Las relaciones se tornan cada vez más superficiales, más difíciles sobre todo cuando ponemos las expectativas de la felicidad en el otro. Cuando creemos que hay sacrificios para poder compartir. “¡Yo me quedé en casa cuidando a los chicos por vos!”; “¡Yo trabajé toda la vida para mantenerlos!”. No se hagan trampa, lo que hicieron lo hicieron por Uds. y si no fue así, lo que hicieron estuvo fuera de lugar, hubiese sido mejor que no lo hubieran hecho. Se sacrificaron porque a Uds. les pareció lo mejor,... ¡y después, reclaman al otro el reconocimiento! No es justo, ni para Uds., ni para los demás. Ud. son los dueños del poder de decir en libertad… “Sí, gracias” y “No, gracias”, siempre que antes se hayan elegido primero. Si Uds. no están primero, están resolviendo una necesidad, no satisfaciendo el deseo de estar acompañado. Hay un gran secreto que ayuda a mantener el centro, ¿cuál es el negocio de tener una pareja? La respuesta es el AMOR. Con todas sus formas, la familia es una proyección del amor, un proyecto de amor, no es la pareja. Uds. se podrán preguntar: si uno está completo, ¿para qué tener una pareja? Aquí se manifiestan las cinco “C” de Compañía en: - Para confirmar, ¿ves lo mismo que yo? - Para consolar, ¿te duele como a mí? - Para contener, ¿sientes lo mismo que yo? - Para compartir, ¿te gusta lo mismo que a mí? - Para crear, ¿eres como yo? En vez de las cinco formas de "S" oledad: - Sospechar o suponer - Socavar o herir - Sostener o controlar - Sobornar o corromper - Separar o dividir

jueves, 17 de noviembre de 2011

COMPAÑÍA 2

Todas las familias están compuestas por el padre, la madre y el hijo o hija. Uno de los diez mandamientos dice: “Deberás honrar a tu padre y a tu madre”. ¿A quiénes se refiere? Una vez me encontré sentada en la banca de una iglesia en Pascuas, justo cuando el sacerdote decía lo que en ese momento me dolía más. Hago referencia a sus palabras, que aunque no exactas, me dieron el puntapié inicial para el cambio que busqué durante muchos años. Resulta ser que cuando uno nace necesita, y repito: “necesita” de sus padres. Es indispensable la figura paterna y materna para la crianza, no interesa si nosotros queremos o no a nuestros padres, LOS NECESITAMOS para alimentarnos, asearnos, hacernos sentir seguros y cómodos, y su responsabilidad es querernos. Ellos, a la hora en que empezamos a desarrollarnos y para nuestro bien, nos ayudan en nuestro propio descubrimiento del mundo, poniendo reglas. “Esto, sí”, “Esto, no”. Y en la medida en que crecemos, las reglas se van acomodando a sus circunstancias. Lo que ellos consideran que es más seguro. Nunca se plantean de donde vinieron las reglas que nos ponen, es para su propia comodidad en nuestra crianza, después de todo, ahora tienen una gran oportunidad de hacer bien distintas las cosas. ¿Saben algo? Repiten patrones condicionados por sus propios miedos. No adoptan una mirada renovadora, llevan la contra a sus padres o piensan que razón tenían, pero no encarnan al padre o a la madre que quieren ser. De hecho: “no molestes a papi, está ocupado”, o “no molestes a mami, está cansada”, son frases de uso común y casi ya no existen porque reemplazamos a mami y a papi con la tele y la computadora. Y si no molestan, mejor. De lo único que se ocupan mami y papi es que tengan lo mejor de lo mejor y resolver cualquier capricho, con tal de que no molesten. Si eso es pasar tiempo de calidad, quiero decirles que no sé qué están haciendo leyendo este libro... Papi y mami, tienen el derecho y la responsabilidad de ser felices. Y eso es lo primero que deben aprender y enseñar a sus hijos. Y para que seamos felices, debemos aprender a encarnar la felicidad nosotros en nuestra compañía, la íntima. Saber decirnos “sí, gracias” y “no, gracias”, a lo que nos hace bien y a lo que no nos hace bien, antes de traer una vida al mundo y destrozar no sólo la nuestra, sino la de nuestros hijos. Y para todo eso tenemos que estar PRESENTES en nuestra propia vida (que incluye a nuestros hijos). Y NO MEZCLAR nuestro proyecto familiar con nada como por ejemplo, ¨Yo me realizo a través de mi hijo¨. “Este proyecto lo hice por él” o “todo lo que es me lo debe a mí”, y todas esas cosas que cargan a nuestros pobres hijos de mandatos y culpas inútiles. Como lo hizo con nosotros, de hecho nos pasamos una vida tratando de que papá nos quiera y mamá nos acepte. ¿En verdad queremos enseñarles a nuestros hijos que los tuvimos para que tuviésemos una vejez protegida? ¿O queremos en realidad ver que nuestros hijos son felices y vienen con gusto a acompañarnos y gustar de nuestra presencia en la vida? Cuando somos pequeños nos volvemos expertos manipuladores en absoluta inocencia, porque partimos de la premisa básica: “si nos cuidan, nos quieren”. Les creemos a papá y a mamá que nos quieren, sin ninguna duda, y no vemos segundas intenciones, ni miedos ocultos, ni manipulaciones para obtener amor. Cuando crecemos, perdemos la inocencia, perdemos la mirada inocente de lo que es y empezamos a ver estas cuestiones. El problema es que nos cuesta aceptarlo y continuamente tratamos de cambiarlo, con nuestra presencia o sin ella, creyendo que de esta manera nos hacemos presentes. Y la verdad es que hacernos presentes requiere de un doble trabajo. PRIMERO: • No hay nadie mejor que tu padre y tu madre. La verdad es que como hijos de por sí, por ser hijo, evolucionamos y somos mejores que nuestros padres. Porque ellos nos criaron y educaron para que seamos mejores, sólo por ese hecho. Ellos son los padres de tu falso yo, cuando te inculcaron miedo y desconfianza. Y son los padres de tu verdadero yo cuando se ocuparon de tu felicidad. Ellos estuvieron en esta vida como pudieron, no hay excusas para hacer más de lo mismo. SEGUNDO: • Para encarnar el padre o la madre que quieres ser, debes aspirar a estándares más altos de los que ellos te proporcionaron. A eso me refiero con el Padre y la Madre. Y no me importa la religión. La única forma de encarnarlos es sentirte hijo o hija, de los padres de tu conciencia, TU VERDADERO YO. TERCERO: • No puedo acompañar a nadie de la familia, si no estoy presente en mi propia vida. No necesito reunirme y criticar a unos con otros, ni a otros con unos para formar parte de la familia. Este juicio se vuelve continuamente en mi contra. Puedo estar presente para decir cosas agradables, tristes, felices, transformadoras, para construir, realizar, crecer, crear o ser. Si mi familia no puede comportarse de este modo, pues siempre tuve la elección de dejar entrar por un oído y salir por el otro, retirarme, hacer silencio, no participar, aceptar que son lo que son, pero siempre la premisa es SER YO MISMO EN LIBERTAD, que es lo mismo que amarme amándolos.

COMPAÑÍA 1

La libertad de elección debería ser el primer nuevo mandamiento… Yo tengo el derecho y la responsabilidad de ser feliz. Se usa especialmente como definición estar acompañado de la fortuna, de un estado, de una cualidad o de una pasión: existir o hallarse en una persona. La compañía se trata de participar junto con el otro en la aventura de la vida, compartir o servir. La compañía se vive, se experimenta, se practica, aún en lo que llamamos soledad. Uno no puede ni debe dejarse solo, de hecho es una imposibilidad que así suceda, uno siempre está acompañado por una cualidad al menos. De allí la cuestión fundamental es que para tener acceso a la plenitud de los potenciales, uno no debe ¨dejarse¨ solo. Dejarse solo y abandonarse es lo mismo. Es dejar de estar atento a las virtudes de las que ya uno es dueño, y lo que es peor, es ir detrás de aquellas que no son nuestras, poner nuestra mirada en otras personas. Es promover los celos y la envidia. Es abandonarnos detrás de la vidriera con la nariz pegada a la vitrina y quejarnos de que no podemos comprar, ni tomar. Aún si pudiésemos comprarlo, no tendríamos satisfacción porque estamos satisfaciendo una carencia, en vez de un deseo. Un deseo se satisface en compañía, en compañía de uno mismo. La conciencia acompaña a la intuición, los pensamientos, la emoción y las acciones. La presencia es absolutamente indispensable a la hora de poner en funcionamiento nuestro potencial. Si estoy presente… es imposible que esté solo. Estoy yo con todos esos “otros yo” experimentando el sabor de la vida, saciando la sed de la experiencia y obteniendo sabiduría, junto a mi conciencia, que sabe que existe este lugar pleno y feliz con todos mis deseos absolutamente satisfechos por un Padre y una Madre, los de mi conciencia, que están más allá de la experiencia de la vida que estemos transitando, absolutamente presentes, eternos y perfectos.

lunes, 14 de noviembre de 2011

CONFIANZA 5

Es importante saber que la forma de encarnar la Fe es a través de la virtud. La certeza de que el resultado sólo nos acerca al logro. Mantener la libertad de equivocarme y de corregir, siempre a mano. La flexibilidad como la capacidad de descubrir algo nuevo de nosotros mismos sin juicio. Si es descubrimiento siempre es bueno. La Fe de que todo lo que hacemos nos lleva a nuestro propio bien y que todo lo que dejamos de hacer también. El gozo funciona como el sentido del gusto, de la afinidad, cuando hay que elegir y la sabiduría de soltarse de la experiencia, cuando se suelta la pelota, con la certeza de que todo está dispuesto para la satisfacción del deseo, en plenitud. No sólo una parte, no les pide la renuncia al gozo de ninguna experiencia de la vida, sino la renuncia de quien crees que eras en el pasado para encarnar ¡QUIEN ERES AHORA! Con la libertad de repetirte sin juicios. Yo soy el que soy y cumplo las promesas que me hago a mi mismo con disciplina y voluntad, pero sin esfuerzo y con gozo, intentando pasar cada vez más tiempo en paz y gozo, ante cualquier circunstancia que la vida pueda plantearme. Si no nos gusta... saber en nuestro interior que pasará, y que siempre podemos cambiarlo. Si nos gusta, saber que lo disfrutamos y que también pasará y siempre está en nuestro poder hacerlo. Sin la predisposición de creer que la fórmula que antes nos sirvió, nos va a servir para más adelante. Nada del pasado funciona de la misma manera en el presente. La confianza es como la vida, un juego, sólo podemos experimentarla y está en nuestro control exactamente el cincuenta por ciento, el resto no está en nuestras manos. Hay varias leyes, la de gravedad, por ejemplo, que puede alterar el resultado. Aún conociendo esas leyes hay una parte que no depende en absoluto de nosotros y sin embargo, está ahí, en la intuición y la percepción, en el observador que altera el resultado, en la consciencia. Más allá de la intuición, los pensamientos, los sentimientos y la acción. Es en esa parte donde debemos confiar en que cualquiera sea el resultado, será lo mejor para nosotros en ese momento. Y que esa experiencia es la que nos acerca al logro, y seguir probando no por supuesto del mismo modo, aprovechando la corrección sobre lo que sí podemos controlar sabiendo que cada vez estamos más cerca del resultado. Porque cada vez que nos equivocamos aprendemos algo distinto de nosotros mismos. No decimos, no puedo, sino que siempre nos disponemos con la mejor actitud a hacer en ese momento lo mejor. Confianza es con Fe, saber que el logro de todos modos se realizará y la satisfacción está dada como consecuencia. El PADRE jamás niega los deseos del hijo. Nuestros deseos ya están satisfechos, más allá de la experiencia. Creer esto y repetirlo varias veces al día, proporciona paz y soltura en el juego de la vida. Por otra parte, la confianza tiene todo que ver con el presente, no tiene que ver con el pasado y aún menos con el futuro. ¿Recuerdan? El miedo es una experiencia con una percepción desagradable o negativa del pasado, que condiciona el futuro y colapsa el presente. Si creo que no tuve habilidades manuales porque mi madre o mi padre me dijeron que no era habilidoso, probablemente me haya convertido en profesor de habilidades manuales tratando que mis padres me aceptaran y me quisieran durante un gran espacio de mi vida, a través de las habilidades manuales, y tratando una y otra vez con malas experiencias hacer que nos quieran. Esto no es posible. Lo único que podemos hacer es quererlos, lo demás no está en nuestro control. Que tomemos o soltemos este mandato, sí depende de nosotros, y nos da la libertad de elegir. Hacer muchas cosas más, qué habilidades descubriremos. Todo lo que queremos a través de la experiencia, pero, ¿cómo...? Habitando profundamente el momento presente. Haciéndonos responsable de quiénes somos en verdad, un ser maravilloso. Un ser que ama, que está hecho de amor. Haciendo muchas reuniones de consorcio internas. Cada vez que lo necesite, para consolar y confortar a quienes forman parte de su consorcio interno. Haciendo profundo silencio, tomando las manos de quienes forman este consorcio y pidiendo deseos, los que nos llevan a la felicidad, al bien común de mis partes. Pidiendo ayuda cuando no sabemos qué desear. Habitando el presente, haciendo una pausa cuando nos damos cuenta que no lo estamos haciendo para intentar una y otra vez volver al presente, observando lo poco común que tiene lo común, y lo común que tiene lo poco común. Sorprendiéndonos de las distintas vistas que tiene una misma cosa. Con los ojos del alma, mirar a nuestro alrededor y descubrirnos renovados y libres de prejuicios, sin comparaciones absurdas ni reclamos, sino con aceptación y disposición al cambio. Sin obstáculos, ni necesidad de probarnos continuamente. Delante, el camino está hecho por si mismo y elegimos qué es lo que hay y cuántas dificultades afrontar, y sólo nos detenemos cuando queremos preguntarnos ¿Para qué? Para habitar el silencio y el espacio, de nada sirven la vergüenza, ni el miedo, ambos detienen la evolución. El exceso de humildad es la modestia y el defecto, el orgullo. Los dos distorsionan. Que nos acerquemos cada día a ser un poco más humildes. En el espacio todo es mío, todo lo que intuyo, pienso, siento y hago es mío. Si me mantengo en él, no puede ser de otro, no puedo lastimar, ni ser lastimado. Dentro nuestro, hay un espacio, una sabiduría superior. Ese espacio, esa sabiduría superior, es el lugar donde habita la confianza y sólo la aventura del propio descubrimiento nos lleva a pasear para volver a nosotros cada vez que lo deseamos. Ese lugar, íntimo, sagrado y secreto donde sólo hay deseos, donde nos sentimos plenos, felices, completos y amados. La felicidad, la plenitud, la paz, nuestra visión de paraíso es un lugar absolutamente accesible, pues sólo tengo que observar a la esencia del ser, que tengo dentro. Es absolutamente placentero. En ese espacio siento confianza, todo se vuelve coherente, todo da respuestas. Es el lugar donde sentirse a sí mismo haciéndose preguntas y respondiéndose, haciéndose responsable de sí mismo y todo lo que lo rodea. Ese lugar es el lugar del gozo, en donde es imposible estar solo. Allí formamos la red más hermosa, más perfecta y nos ponemos en contacto con nuestro ser REAL. Nuestra condición de REALEZA. Habitamos haciendo realidad nuestros deseos, sin condiciones porque en este lugar, el tiempo no existe, en los términos de linealidad en el que lo conocemos. Hay tiempo para todo, la vida es eterna no permanente y fluye como un manantial sin fin que se alimenta de lo mejor de nosotros y por lo tanto refleja en el afuera lo mejor. En este lugar no hay vencimientos, ni obligaciones, sólo responsabilidades de gozo continuo, el hacer a favor de la esencia se vuelve natural, sin plazos. Lo que pedimos ya se hizo realidad antes de que lo deseemos, y parece mágico. No hay más necesidades que resolver, sólo el placer de disfrutar lo que deseo. Este es el tiempo del no-tiempo, donde todo es posible, y se hace posible para armónicamente sin intervención sólo a través del deseo. El ¨trabajo¨es sólo desear y ver la realidad en este nuevo espejo de descubrimiento continuo. No hay desconfianza posible, todo es maravilla y se refleja en el espejo de la realidad de la vida con amor e inocencia. El juicio y el prejuicio quedaron atrás, somos únicos y desde la visión, el paraíso se ha vuelto pacífico. Dejó de ser hostil para transformarse en un espacio donde puedo elegir libremente ser. ¡YO CONFÍO!

viernes, 11 de noviembre de 2011

CONFIANZA 4

La verdad es que la carencia no hace otra cosa que atraer más carencia. La magia está en que sólo pueden cambiar con las herramientas que les proporciona el lado que más les satisface. No se puede cambiar para bien sin las herramientas que son las virtudes puestas en práctica, en beneficio propio, porque el secreto no es cambiar las medidas de las porciones, sino cambiar la torta. Ese es el campo de probabilidades, si agrandamos la torta las porciones se agrandan. Podemos cortar porciones distintas, podemos hacer que el campo de probabilidades sea diferente. Aumentan las posibilidades de éxito. El campo de probabilidades diferente es el que pone en funcionamiento los potenciales y reside en nuestro inconsciente. No es de fácil acceso por medio del raciocinio, hay que utilizar métodos poco comunes para acceder. Las puertas están dentro de un campo misterioso, y este campo misterioso sólo deja de serlo cuando ponemos nuestra confianza en funcionamiento, es decir, nuestra fe en nuestras habilidades. Para dar otro ejemplo prestado: “puedes estar en control de tu cuerpo, de cómo tomas la pelota, pero después de soltarla, el resultado no depende en absoluto de ti”. La parte que no depende de uno, es la que depende de la resonancia armónica y aquí es donde la fe y la confianza juegan su rol. El resultado comienza con una serie de factores controlables por uno mismo, pero el logro no depende de uno en absoluto. De hecho, lo único que podemos hacer para favorecer el resultado es esperar lo mejor, aceptando que el logro más allá del resultado, se habrá cumplido, pues habremos aprendido algo. El logro está más allá del resultado. El logro es el APRENDIZAJE. Para que haya confianza debe haber valentía, debemos conocer nuestro valor y este debe moverse en el plano de la flexibilidad, sin juicio, ni preconcepto, con inocencia y en libertad. Completamente enamorados de nosotros, sin esperar nada del afuera. Sólo con atención en lo mejor de nosotros mismos. En completa renuncia al reconocimiento de los demás y con completa aceptación del propio reconocimiento. Sin recompensa, sabiendo que la compensación vendrá a su debido tiempo y forma. Sé que lo que estoy escribiendo suena ideal y les aseguro que sé lo difícil que es encarnar esta sensación. Este es el preámbulo para sugerirles entonces la meditación, el Reiki, el yoga, cualquier línea de técnicas o ejercicios, la que les resulte más conveniente para dejar de resistir lo mejor. Más sugerencias: • Los baños de inmersión o las duchas largas, sirven para aflojarse. No lo dude, aproveche los beneficios del contacto con el agua. • El silencio y la observación de la Naturaleza, sirven. Salga a dar un paseo. Encuentre la paz, entréguese y haga un pacto consigo mismo, con algo que le produzca profundo placer. Si se le hace difícil, tranquilícese, ya pasará y NO HAGA. Porque probablemente lo que haga con esfuerzo no dará resultados. Reconcíliese con Ud. mismo, haga una tregua hasta encontrarse en paz. Y trátese con paciencia amorosa. Porque la confianza tiene que ver con la liberación de nuestro propio y cruel juicio para con nosotros mismos. Para dejar de ponerse en juicio continuo nadando en el pasado… No juzgue a los demás, ni a ninguna situación. Empiece por ahí. En vez de sentarse con sus amigas a criticar a otras, empiece por hablarse a Ud. de lo que le pasa y lo que le gusta. Suéltese de las amarras de la aprobación externa y del reconocimiento externo. Súmese a la aprobación interna y el reconocimiento interno. Conózcase a Ud. mismo a través de los demás, SIN JUICIOS. El otro no es tan malo como Ud. piensa, Ud. tampoco es tan malo como piensa. Ud. no es tan bueno como cree, el otro tampoco es tan bueno como Ud. cree. Todos los que caminamos en esta vida somos más o menos iguales y anhelamos más o menos lo mismo: NUESTRO PARAÍSO HECHO REALIDAD. Liberarse es responderse a estas preguntas básicas de nuestra fuente más profunda, es hundirse con valentía en lo más profundo de la pileta del presente. • ¿Quién soy? Cuando cumplo las promesas que me hago a mi mismo, no necesito ni el juicio, ni la aprobación de nadie. Somos luz del Universo actuando mediante un cuerpo humano. Un universo inmerso en otros universos que interactúan entre sí, a través de diferentes dimensiones. • ¿De donde vengo? De la Fuente que no nació, ni morirá, y a la que vuelvo eternamente. • ¿Para qué estoy aquí? Para crear paraíso en mí presente. La confianza tiene un truco, nada la hace permanente, debe reforzarse una y otra vez. No existiría evolución si así lo fuera. En cambio es eterna, no tiene principio, ni fin. La Fe existe más allá de mí, dentro mío, alrededor mío y es infinita. La única persona o situación que la limita soy yo mismo, por lo que la percepción y la observación de la realidad se vuelven imprescindibles a la hora de encarnar la Fe

martes, 8 de noviembre de 2011

CONFIANZA 3

Todos buscan a Dios.
Yo creo en Dios, que es mi Padre, el Padre de todos EL que promueve principalmente la realización personal, la creatividad, y siempre termina en servicio, que es el GRAN PLACER de ser quien uno es. La confianza se funda en nuestra idea de paraíso, en principio, y desde la lógica en el mejor ejemplo que nos propone la experiencia. Si mi deseo es comer una ensalada de tomates recién cortados de la planta, primero debo ver si puedo conseguirlos. De no ser así, si tengo un espacio verde o una maceta, puedo plantarlos. Entonces compro tierra y la planta de tomates. La riego todos los días, espero a la época apropiada y luego que me dará… Sí, es cierto ¡TOMATES! No sería posible que me dé zapallitos, berenjenas, manzanas, porque mi deseo fueron tomates, y porque compré una planta de tomates, y porque la cuidé para que eso suceda. ¿Qué usé para tal efecto? LA FE No anduve preguntando, ¿cuántos tomates va a dar, de qué tamaño, cómo es que nacen, qué permitió que esto suceda? Cuando ustedes fundan un negocio, un proyecto, una idea, una creación, además de darse respuestas, deben tener la certeza de haber plantado las semillas correctas, haber tomado información y confiar en el resultado. Ese resultado, no es de otra manera que perfecto, y si hubiera un error, van a estar lo suficientemente atentos para corregir, agregar un tutor, agregar nutrientes o tierra, corregir el regado. Lo que va a ser ya es, EN PAZ, y en perfecta armonía. Es difícil lo que propongo, tan difícil como lo hagamos. Es más, habrá comentarios diciéndonos de todo, menos lo bueno que es lo que estamos haciendo, porque nuestro miedo se manifiesta en los demás, sobre todo en aquellos a quienes dimos poder para desviarnos del camino que estamos eligiendo, interponiéndose entre nosotros y nuestro deseo. Sólo para hacernos elegir nuevamente. El miedo tiene formas extrañas de manifestarse, pero de seguro lo hace de la manera más dolorosa y en nuestra contra, mejor dicho en su propia contra, y ¡si tuviésemos razón! ¿Cómo lo derrotamos?. Con amor, teniéndonos confianza, con Fe. Después de todo, ¿quiénes son los demás?, seres tan perdidos o encontrados como nosotros, tratando de hacer lo que pueden para ser felices, como nosotros... Alguien que quiero y respeto dijo que la fe es la fuerza feliz de comprobación del paraíso en la Tierra. La fe sólo requiere de la puesta en práctica de mi deseo, del sentido de mi vida, de mi propósito. Es trabajo en paz conmigo mismo, rodeado de otros que también en paz quieren más o menos lo mismo que yo.